Por qué merece una visita
Construidos con un contraste de basalto y piedra pálida, los tres arcos se trasladaron a la plaza Gonçalo Velho en el siglo XX y siguen siendo el símbolo cívico más conocido de Ponta Delgada.
Qué buscar
Los tres arcos utilizan el contraste característico entre el basalto oscuro y la piedra pálida. Construidos cerca del antiguo muelle en el siglo XVIII, fueron trasladados en 1952 a la Plaza Gonçalo Velho y se convirtieron en un símbolo de la ciudad.
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Este es un hito urbano abierto, no un monumento con entrada. Visualízalo con la iglesia parroquial y la plaza, respetando a los peatones y a los eventos que en ocasiones ocupan el centro. La reubicación acompañó cambios en el frente marítimo y convirtió los arcos en un monumento urbano separado de su función original como entrada al muelle.
Los arcos del siglo XVIII son un hito cívico trasladado a su actual plaza frente al mar. Se entienden mejor con la iglesia parroquial y el tejido urbano circundante, no como un monumento con entrada que requiere una larga visita independiente.



